“Y si hay un venezolano en el extranjero que alberga en su corazón alguna forma de resentimiento, le decimos: ‘supéralo, perdónanos y vente’. Siempre estarás mejor en tu tierra”. El mensaje del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, durante un acto en el estado Miranda, recibió algunos aplausos de los presentes pero su viralización no tuvo el mismo efecto en muchos venezolanos que lo escucharon en otros países.
En un encuentro el miércoles con movimientos sociales en la sede de la Universidad Santa María, el hermano de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, llamó a los venezolanos a superar las diferencias y consideró que ya es hora de dejar atrás la polarización.
“Hay que pasar la página de los odios, de la violencia estéril. Hay que pasar la página de la polarización. Ya hemos vivido suficientes dolores, suficientes dificultades”, dijo el diputado del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y referente del chavismo. “Siempre estarás mejor con los tuyos, siempre estarás mejor entre hermanos y hermanas”, reiteró más adelante, en un llamado a la diáspora venezolana.
El intento de Rodríguez de tender un puente con los más de 7,8 millones de compatriotas que dejaron Venezuela en los últimos 10 años por la situación económica y política no parece ser una tarea sencilla para muchos de ellos, sobre todo para quienes piensan en lo que perdieron al emigrar de su país.
“No puedo perdonar a nadie que me hizo perder mi juventud en el extranjero. Perdí mi carrera, dejé de ver a mis sobrinos crecer, no pude estar en la partida de familiares”, dice a CNN Keymar Silva, un venezolano residente en la capital de Ecuador, Quito.
A miles de kilómetros, en Buenos Aires, un hombre que prefirió no dar su nombre por temor a represalias también se mostró molesto al hablar con CNN por las declaraciones del funcionario venezolano, a las que no siente verdaderas. “El cinismo de esta gente no tiene límites, es indignante”, dice este ingeniero electrónico que dejó su país en 2019 y, desde entonces, no ha regresado.
Desde hace días, la presidenta encargada, el presidente de la Asamblea Nacional y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, llevan adelante recorridos por distintos estados venezolanos bajo el lema “Venezuela vuela libre”.
En los discursos hay consignas que se repiten: el llamado a la unión, el pedido del levantamiento de todas las sanciones impuestas contra el país y una idea de que ahora Venezuela ha tomado un nuevo rumbo económico y mira hacia el futuro de una “Venezuela potencia”.
“Solamente han levantado 18 de las 1.861 sanciones que existen, y ya se nota. Se empieza a notar que hay una redinamización, hay un aceleramiento del desarrollo económico de Venezuela”, dijo el diputado Rodríguez durante una de las manifestaciones de la peregrinación en la parroquia Petare, el barrio más grande del país, ubicada al este de Caracas.
Rafael Pérez vive en Colombia desde hace 10 años. Este país es el principal destino de los venezolanos en el exterior, seguido por Perú y Estados Unidos. 2,8 millones de venezolanos se encuentran actualmente Colombia, según datos de Migración en Colombia.
Las palabras del presidente de la Asamblea Nacional resultan, cuanto menos, lejanas a la realidad de Pérez. “Las condiciones siguen estando iguales. Por lo menos en lo personal. Mi papá vive en el sur, en Maracaibo. Y la luz se va todos los días cinco horas diarias. Eso no es vida”, dice Pérez.
Un día antes del Día Internacional de los Trabajadores, la presidenta encargada de Venezuela anunció que el ingreso mínimo integral en el país aumentará de US$ 190 a unos US$ 240 mensuales, en medio de reclamos de muchos ciudadanos sobre la economía del país, que sigue sin mostrar mejoras significativas tras la captura del derrocado presidente, Nicolás Maduro.
Analistas señalaron a CNN semanas atrás que el levantamiento de medidas, como el cese parcial de sanciones de Estados Unidos sobre bancos de Venezuela, es una medida clave para la estabilización económica, pero advierten que los efectos seguramente no serán visibles en el corto plazo para una economía con altos niveles de inflación.
Si bien hay muchas expectativas de cambios políticos que mejoren la economía y la calidad de vida en el país, los venezolanos consultados por CNN consideran que su cotidianidad no ha cambiado pese a los anuncios de inversión y las proyecciones de crecimiento económico por parte de las autoridades venezolanas.
Pérez tiene un trabajo estable en Colombia, donde está instalado desde hace años con su familia. Para él, la idea de “superar y perdonar” para regresar no es una opción si el chavismo sigue gobernando.
“La cúpula del chavismo sigue estando en el poder; entonces, llamar a los venezolanos a que retornemos, no. Yo creo que la salida más viable son unas elecciones y tener un nuevo gobierno”, dice.
Ese sentimiento parece replicarse en muchos otros venezolanos en países como México, España y Estados Unidos, que semanas atrás dijeron a CNN que sin una “ruptura” con el chavismo la esperanza de volver a su patria se desvanece.
“Antes de hablarle a la diáspora, deberían primero terminar de liberar a todos los presos políticos, como gesto de buena voluntad”, pide el hombre venezolano entrevistado en Buenos Aires.
Hasta el 27 de abril, más de 400 personas seguían privadas de su libertad por motivos políticos en Venezuela, de acuerdo con datos de Foro Penal, la organización no gubernamental que ha asistido a miles de personas en su defensa legal y en procesos de excarcelación que tuvieron lugar antes y durante la Ley de Amnistía.
Pérez no siente que haya resentimiento o rencor en la diáspora venezolana, como deja entrever el presidente de la Asamblea Nacional, sino profundas ganas de vivir “en libertad”, dice. Él también cree que “pasar la página” no será posible mientras haya detenidos por razones políticas en su país.
En Colombia, Rafael Silva afirma sin dudar que todo lo que vivió cuando tuvo que emigrar de Venezuela “no es perdonable” para él. “En mi caso, no regresaría hasta que todos ellos, esos destructores de Venezuela, se vayan”.
