
El mismo día que cumplía 36 años, Ybrahin Villafaña volvió a sobrevivir a una tragedia.
Por Sonia Osorio | El Nuevo Herald
Veintisiete años después de escapar con vida del deslave que devastó La Guaira y en el que murieron dos de sus hermanos, quedó atrapado bajo los escombros de un hotel que colapsó durante los terremotos del 24 de junio. Había llegado allí apenas unas horas antes, deportado desde Estados Unidos junto a otros 145 venezolanos.
Villafaña llegó en el vuelo 164, que aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía antes de que los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 golpearan el centro-norte de Venezuela con apenas 39 segundos de diferencia.
Los deportados llegaron al país mediante la Misión Gran Vuelta a la Patria del régimen de Caracas. En una publicación en Instagram, ese organismo informó que el vuelo trasladó desde Miami a 120 hombres, 19 mujeres, cinco niños y dos niñas, “todos listos para comenzar una nueva etapa en su amada patria”.
Cuando comenzó el terremoto, Villafaña estaba en una habitación del cuarto piso del hotel Santuario La Llanada, conocido anteriormente como Negra Hipólita, ubicado en una colina rodeada de vegetación en La Guaira, el estado más afectado por el doble sismo.
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