Las últimas palabras que Emma Hance pronunció antes de morir estaban dirigidas a su padre: “Hay algo mal con la tía Diane”. Faltaban dos minutos para las 13 del 26 de julio de 2009. Dieciséis minutos después, ocho personas estaban muertas en la autopista Taconic State Parkway del estado de Nueva York, Estados Unidos.
El recordado accidente automovilístico en el condado de Westchester quie terminó en tragedia, había comenzado como un fin de semana de camping.
Diane Schuler, de 36 años, supervisora de la empresa de telecomunicaciones Cablevision y madre de dos hijos, había pasado el fin de semana con su marido Daniel en el camping Hunter Lake, en las montañas Catskill del estado de Nueva York. Los acompañaban sus hijos —Bryan, de cinco años, y Erin, de dos— y las tres hijas de su hermano Warren Hance: Emma, de ocho años; Alyson, de siete; y Kate, de cinco.
A las 9:30 del domingo 26, la familia levantó campamento. Diane partió en la camionmeta roja Ford Windstar de su hermano con los cinco chicos. Daniel la siguió en su camioneta con el equipaje y el perro de la familia.
La dueña del camping, Ann Scott, vio partir a los chicos. “Estaban asomados por la ventanilla diciéndonos que se habían divertido mucho y que no podían esperar para volver”, contó a la revista People días después del accidente.
Durante el trayecto, Diane paró en un McDonald’s. Los empleados del local declararon a los investigadores que no notaron nada fuera de lo normal: la mujer mantuvo una conversación coherente mientras esperaba su pedido. Más tarde se detuvo en una estación de servicio Sunoco donde pidió un analgésico de venta libre. El local no tenía, y por eso Diane se fue sin comprarlo.
A las 11.37, Emma llamó a su padre para avisarle que iban demoradas por el tránsito. Warren habló brevemente con su hermana y no notó nada raro.

Pero mientras Diane le informaba a su hermano que había tránsito, otros conductores en la autopista informaban una situación diferente: una camioneta conducía de forma agresiva, pegándose a los autos de adelante, encendiendo y apagando las luces y zigzagueando entre carriles. Varios testigos también declararon haber visto a una mujer vomitando en la banquina.
Cuando faltaban dos minutos para las 13, fue Emma quien volvió a llamar a su padre. Esta vez el mensaje era otro. Le dijo que “la tía Diane tenía problemas para ver y para hablar”. Warren tomó el teléfono y habló con su hermana. La encontró desorientada, con las palabras arrastradas, y lo llamó “Danny” en lugar de Warren. Diane le quitó importancia: “Los chicos están jugando, se están haciendo los tontos”. Warren le rogó que parara en la banquina y esperara. Intentó llamarla de nuevo varias veces. Nadie atendió.
Poco después de esa llamada en la que se le notó perturbada, Diane había dejado su teléfono en la banquina de la ruta y se había alejado en la camioneta.
A las 13.33 dos llamadas al 911 informaron sobre una minivan subiendo por la rampa de salida de la Taconic State Parkway en sentido contrario, es decir en contramano. Un minuto después, cuatro llamadas más confirmaban que el mismo vehículo circulaba a 130 kilómetros por hora en sentido sur por los carriles que van hacia el norte.

Durante casi tres kilómetros, más de una docena de conductores lograron esquivar la minivan. Uno de ellos, Corey Lowe, describió la escena a People: “Por un momento pensamos: ‘¿Eso es un auto?’ No zigzagueaba, iba en línea recta. Pasó a toda velocidad. Fue lo más escalofriante que vi en mi vida”.
A las 13.35, cerca de Briarcliff Manor, la camioneta dobló una curva ciega y chocó de frente contra un Chevrolet Trailblazer. El impacto también arrastró a un tercer vehículo, un Chevrolet Tracker, cuyos dos ocupantes resultaron con heridas leves.
En el Trailblazer viajaban Michael Bastardi, de 81 años; su hijo Guy, de 49; y el amigo de la familia Daniel Longo, de 74. Los tres murieron en el acto.

En la camioneta, Diane y su hija Erin, de dos años, murieron al instante. También fallecieron dos de las tres sobrinas: Emma y Alyson. Kate, de cinco años, fue sacada con vida de los restos del vehículo en llamas por Peter Dedvukaj, un conductor que se detuvo a ayudar. “Tenía pulso, pero murió después”, dijo Dedvukaj a People. “Los chicos no se movían. No respiraban. Parecían ángeles”.
El único sobreviviente de la minivan fue Bryan, el hijo de Diane, que tenía cinco años. Sufrió un traumatismo de cráneo grave, fracturas en varios huesos y daño permanente en el nervio del ojo derecho. Según la demanda judicial presentada años después por su padre, quedó con discapacidad permanente. A la maniobra fuera de control se sumó el hecho de que los chicos no estaban sujetos con cinturones de seguridad ni en butacas apropiadas para su edad.
Nueve días después del accidente, la oficina del médico forense del condado de Westchester publicó los resultados toxicológicos. Diane Schuler tenía un nivel de alcohol en sangre de 0,19% de alcohol, más del doble del límite legal de 0,08% en Nueva York. Los investigadores calcularon que equivalía a haber consumido el equivalente a 10 tragos en una hora. Además, tenía niveles elevados de THC —el principio activo de la marihuana— compatibles con haber fumado unos 15 minutos antes del choque. Entre los restos de la camioneta encontraron una botella de vodka Absolut rota en el piso del lado del conductor.

Los investigadores también descartaron un accidente cerebrovascular o un aneurisma como causa del comportamiento de Diane. La autopsia no mostró pruebas de ninguna afección médica que pudiera explicar lo ocurrido. El caso fue clasificado como homicidio culposo.
La familia de Diane rechazó los resultados desde el primer momento. Daniel Schuler convocó una conferencia de prensa y fue categórico: “Ella no era alcohólica. Nunca la vi borracha desde el día que la conocí. Algo médico tuvo que haber pasado”.
Su cuñada Jay Schuler respaldó esa versión en una entrevista televisiva: “Tomábamos una piña colada ocasional en una reunión familiar. Era meticulosa, segura. Le confiaba mi hijo cuando me iba al exterior”.
Bryan Schuler fue el único sobreviviente de la minivan y quedó con discapacidad permanente tras el accidente. La prensa de Estados Unidos se ocupó del caso. Se habló del celular de Diane Schuler que no fue encontrado
El abogado de la familia, Dominic Barbara sostuvo que Diane había salido del camping completamente sobria y que los videos y testimonios lo confirmaban. Llegó a atribuir el accidente a un cuadro diabético que le habría provocado un derrame cerebral.
Daniel contrató al ex detective de la policía de Nueva York Thomas Ruskin para investigar por su cuenta. Ruskin ordenó un análisis independiente de las muestras de sangre de Diane. Los resultados fueron idénticos a los del informe oficial.
“Estaba definitivamente borracha y drogada al momento del accidente”, afirmó Ruskin a People. Y agregó: “Cómo terminó manejando en sentido contrario en la Taconic es una de esas preguntas sin respuesta que me voy a llevar a la tumba”.
La cuñada de Diane, Joan Schuler, le dijo a los investigadores —según publicó The New York Times en noviembre de 2009— que Diane “fumaba marihuana prácticamente todos los días de su vida” y que era “una gran bebedora”.
En 2011, con el vencimiento del plazo legal de dos años para iniciar acciones civiles, se presentaron varias demandas. Roseanne Guzzo, hermana de Guy Bastardi e hija de Michael, había demandado en 2009 al patrimonio de Diane y a Warren Hance por muerte culposa.
Ese mismo año, Daniel Schuler presentó dos demandas propias. En una acusó al Estado de Nueva York de negligencia en el diseño y la señalización de la autopista. En la otra, demandó a su propio cuñado Warren Hance —quien había perdido a sus tres hijas en el accidente— por ser el dueño registrado de la camioneta que manejaba Diane.
Jackie Hance, la madre de las tres nenas muertas, demandó a la sucesión de Diane Schuler por las siguientes causas: “terror previo al impacto, horror extremo y angustia mental” que sufrieron sus hijas. El hermano de Daniel Longo, Joseph, también inició una acción por muerte culposa contra el patrimonio de Diane y contra Warren Hance.
Emma Hance advirtió por teléfono que Diane Schuler tenía problemas para ver y hablar minutos antes del choque en Nueva York. En la foto las hermanas Hance con sus padres
Según reportes posteriores, al menos cuatro de los juicios llegaron a acuerdos extrajudiciales. Las demandas de Daniel Schuler contra el Estado de Nueva York y contra Warren Hance fueron consideradas por analistas legales como de muy escasas chances de prosperar, dado que la causa del accidente era la conducción en estado de ebriedad de su propia esposa.
Ruskin se distanció de Daniel Schuler cuando supo que planeaba avanzar con los juicios. “Sentí que era una tragedia y que deberían dejar descansar en paz a Diane y a todos los demás, en lugar de agitar todo con litigios”, dijo a People.
En 2011, la cadena HBO estrenó el documental There’s Something Wrong With Aunt Diane (Pasa algo raro con la tía Diane), cuyo título retoma las palabras que Emma Hance le dijo a su padre minutos antes del choque. El film se centró en la negativa de Daniel y otros familiares a aceptar los resultados toxicológicos.

Jackie Hance escribió un libro de memorias titulado I’ll See You Again y junto a Warren fundó una fundación en nombre de sus tres hijas, orientada a la autoestima y la confianza en chicas jóvenes. La pareja tuvo otra hija.
El entonces gobernador de Nueva York David Paterson impulsó tras el accidente la Ley de Protección de Pasajeros Menores, que buscaba convertir en delito grave conducir en estado de ebriedad con menores de 16 años en el vehículo.
Bryan Schuler, el único sobreviviente de la camioneta, quedó con secuelas permanentes. Tenía cinco años cuando su madre lo subió al auto esa mañana en el camping Hunter Lake. Pasaron 17 años desde aquella tarde fatídica.
por INFOBAE
