Juan Andrés Legorburu, sobreviviente del colapso del edificio Petunia tras los terremotos, contó como sobrevivió milagrosamente junto a toda su familia debido a que el edificio se partió en dos, encima de ellos.

Ese día Juan Andrés estaba en la calle pero un presentimiento de su hija lo hizo regresar al edificio. «Yo vengo de la Plaza Los Palos Grandes que era la plaza famosa para cambiar las barajitas del Mundial, estaba con mi hija menor, ‘papá vamos para el edificio porque presiento algo, el día no está muy normal’», dijo en conversación con Shirley Radio.

«Cuando llegamos al edificio subimos al apartamento y nos reunimos en la sala comedor, una mesa grande y redonda. Mi hijo me trae el álbum para cambiar barajitas y le digo ‘hijo te faltan tres barajitas’. En ese momento suena la señal de emergencia de Google en dos teléfonos y digo ‘¿Ustedes creen en eso?’ y me responden: ‘Si papá, vamos a meternos bajo la mesa’. Apenas nos metimos bajo la mesa comenzó el movimiento durísimo del terremoto», recordó.

Asimismo, comentó que el movimiento telúrico comenzó de un lado y «después fue como una batidora que no terminaba de parar».

«Grité ‘Dios mío, no nos lleves, ayúdanos por favor’. Éramos cinco porque teníamos a la perrita que es parte de la familia. En un momento fue muy brusco y sentimos que caímos como cinco pisos. Nosotros vivíamos en el piso nueve. Cuando termina el temblor yo veo hacia la derecha y veo como una abertura y salimos por ahí arrastrándonos como podíamos», recordó.

Asimismo, explicó cómo cree que sobrevivió. «La última que sale es mi esposa porque fue la más complicada por la cuestión de los escombros encima. Cuando la sacamos el primer asombro es que los pisos arriba de nosotros desaparecieron. Eran 14 pisos y la azotea era una especie de doble piso porque estaba el cuarto de máquina de los ascensores. Si nos hubiese caído el edificio completo no estuviésemos vivos. Yo pienso que es un milagro de Dios porque con el movimiento sísmico el edificio se partió justamente arriba de nosotros esa parte cayó hacia la calle, en dirección al hotel Altamira Suite, que lamentablemente había gente en la calle y pasó lo que tuvo que pasar».

«Los terremotos de esta magnitud no dan tiempo de huir por las escaleras; fueron segundos que se sintieron eternos. Quienes logramos salir con vida fue por pura misericordia divina y resguardo oportuno. Nosotros quedamos como en una azotea. Los cinco de la familia, incluida la mascota salimos ilesos, gracias a Dios, un milagro de vida», señaló.

Destacó que por las noches le provoca llorar, pero se mantiene fuerte para ser el sostén de su familia. «Dios nos dejó en este mundo para una misión y, aunque el camino sea complejo, mantengo mi fe intacta para salir adelante», expresó.

«Aunque sufrí la fractura de dos vértebras y mi esposa tuvo contusiones por el impacto de los materiales, haber salido caminando desde el piso nueve tras desplomarnos hasta la altura del piso tres es una segunda oportunidad de vida», manifestó.

Legorburu apuntó que actualmente estamos refugiados en un hotel del municipio Chacao tras el apoyo del alcalde Gustavo Duque. Sin embargo, consideró que «enfrentar la burocracia para alquilar una vivienda sin tener documentos porque todo quedó bajo las ruinas es sumamente duro».

«Perdimos todo lo material: nuestro hogar de más de 30 años, vehículos, pertenencias y documentos. Te das cuenta de que lo material no tiene valor en un segundo, pero empezar de cero a nivel económico y emocional es muy doloroso», dijo.

 

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