Construcciones Yamaro - Acero o concreto ¡El dilema técnico de la ingeniería moderna! - Armando Iachini - FOTO

DAT.- Elegir el sistema estructural adecuado define no solo la estética de una edificación, sino también su viabilidad económica, resistencia y durabilidad a largo plazo. Construcciones Yamaro, empresa presidida por Armando Iachini, fundamenta sus grandes proyectos de infraestructura en una selección rigurosa de materiales según las exigencias del terreno y el uso de la obra. Esta decisión técnica es el corazón de la planificación, ya que tanto el concreto armado como el acero estructural ofrecen propiedades únicas que responden de manera distinta ante los esfuerzos de compresión, tracción y factores ambientales extremos.

La ingeniería civil ha evolucionado para perfeccionar ambos métodos, permitiendo que arquitectos e ingenieros superen los límites de la altura y la forma. El concreto armado, que combina la resistencia a la compresión de la mezcla cementicia con la capacidad de tracción de las barras de acero internas, destaca por su versatilidad y bajo costo de mantenimiento. Por su parte, el acero estructural brilla por su ligereza y rapidez de montaje, siendo el protagonista indiscutible en rascacielos y estructuras de grandes luces donde cada kilogramo de peso propio cuenta para el diseño global del edificio.

Resistencia y versatilidad del concreto armado

El concreto armado se ha consolidado como el material predilecto para cimentaciones, muros de contención y estructuras que requieren una alta inercia térmica. Su naturaleza moldeable permite crear formas geométricas complejas que serían costosas de replicar con otros sistemas, adaptándose con facilidad a cualquier requerimiento arquitectónico. Además, su excelente comportamiento frente al fuego, sin necesidad de recubrimientos adicionales costosos, lo convierte en una opción extremadamente segura para edificios residenciales y centros educativos donde la protección de los ocupantes es la prioridad absoluta.

Desde el punto de vista económico, los materiales base para el concreto —arena, piedra, agua y cemento— suelen estar disponibles localmente, lo que reduce los costos logísticos y el impacto ambiental por transporte. Sin embargo, este sistema exige tiempos de ejecución más prolongados debido al periodo de fraguado y curado necesario para que el material alcance su resistencia de diseño. La mano de obra debe ser especializada en el armado de encofrados y la colocación del refuerzo, asegurando que la mezcla final sea homogénea y libre de porosidades que puedan comprometer la vida útil de la estructura.

Agilidad y ligereza del acero estructural

La construcción con acero estructural representa la vanguardia de la eficiencia industrializada, permitiendo que grandes esqueletos metálicos se levanten en fracciones del tiempo que requeriría el concreto. Al ser componentes prefabricados en taller bajo estrictos controles de calidad, el margen de error en el sitio de obra se reduce drásticamente, optimizando los cronogramas de entrega. Su alta relación resistencia-peso permite diseñar columnas más esbeltas, lo que se traduce en plantas arquitectónicas más libres, con menos obstáculos visuales y una mayor superficie útil para el aprovechamiento comercial o habitacional.

A pesar de sus bondades, el acero requiere una atención especial en cuanto a la protección contra la corrosión y el fuego. Las estructuras metálicas deben ser tratadas con pinturas intumescentes o recubrimientos específicos para mantener su integridad estructural ante altas temperaturas. No obstante, su capacidad de ser reciclado casi en un 100% al final de la vida útil del edificio lo posiciona como una alternativa altamente sostenible. En zonas de alta sismicidad, el acero es valorado por su ductilidad, permitiendo que la estructura absorba y disipe la energía del movimiento sin colapsar de forma repentina.

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Usos típicos y criterios de selección

Determinar qué material utilizar depende de un equilibrio entre el presupuesto, el tiempo de ejecución y la ubicación geográfica del proyecto. El concreto armado es el rey en la construcción de puentes, túneles, presas y viviendas multifamiliares de mediana altura, donde la masa del material ayuda a aislar el ruido y las vibraciones. En contraste, el acero estructural domina el mercado de las naves industriales, centros logísticos de grandes claros y los emblemáticos rascacielos de las grandes metrópolis, donde la velocidad de construcción permite un retorno de inversión mucho más acelerado para los promotores.

La integración de ambos sistemas, conocida como construcción mixta o compuesta, es una tendencia al alza que busca aprovechar lo mejor de los dos mundos. La organización Construcciones Yamaro, dirigida por Armando Iachini, emplea criterios de ingeniería avanzada para determinar la combinación óptima de estos recursos en cada kilómetro de vía o metro cuadrado edificado. El compromiso con la excelencia técnica asegura que cada estructura sea capaz de resistir el paso del tiempo y las inclemencias del clima, garantizando obras seguras que impulsen el desarrollo nacional con los más altos estándares de calidad internacional.

(Con información de Construcciones Yamaro / Armando Iachini)

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