Una mujer venezolana fue detenida este sábado, en una operación de control migratorio en la vía Bucaramanga–Cúcuta, en Colombia. Las autoridades informaron que se trata de una pieza clave dentro de la estructura financiera del Tren de Aragua en ese país.
Según versiones oficiales, la captura se produjo cuando la mujer, que viajaba como pasajera en un bus interdepartamental, fue interceptada en un puesto de control de Migración Colombia. Sobre ella pesaba una circular roja de Interpol.
Cristian Portilla, el alcalde de Bucaramanga, destacó el resultado del operativo. Señaló que la detenida es presuntamente responsable de parte del manejo de las finanzas del Tren de Aragua. Además, cuenta con antecedentes relacionados con estafas bancarias.
Según la información oficial, su detención responde a una solicitud de extradición emitida por Estados Unidos. Esto en medio de investigaciones que buscan desmantelar redes delictivas vinculadas al crimen organizado en América Latina.
El procedimiento se realizó en medio de los controles migratorios y de seguridad que intensificados en los corredores viales estratégicos del nororiente colombiano,. Esas zonas las usan las estructuras criminales para movilizar recursos y personal.
La mujer fue puesta a disposición de la Sijín y enlaces de Interpol Colombia, quienes adelantan las gestiones para definir su situación jurídica y avanzar en el proceso de extradición.
El caso sigue bajo análisis de los organismos judiciales y de inteligencia, que buscan establecer la dimensión de sus vínculos con el Tren de Aragua y determinar si existen más personas relacionadas con la estructura criminal operando en el país.
MÁS CAPTURADOS
El caso no es aislado, pues hace pocas semanas, las autoridades colombianas y estadounidenses coordinaron la extradición de José Enrique Martínez Flores de 24 años, alias Chiqui, uno de los máximos jefes del Tren de Aragua en Bogotá.
Alias Chiqui, de nacionalidad es, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos como un coordinador de envíos de cocaína desde Colombia hacia territorio norteamericano.
Según documentos judiciales Martínez Flores organizaba reuniones en hoteles de Bogotá para concretar la adquisición y salida de cargamentos de droga. Los mismos salían desde la costa norte de Colombia, cruzaban Centroamérica y llegaban a Estados Unidos a través de México.
En la acusación formal presentada en Houston, Texas, se le imputan cargos de narcotráfico internacional y conspiración para proporcionar apoyo material a una organización terrorista.
Investigaciones conjuntas entre Colombia y Estados Unidos lograron documentar, mediante agentes encubiertos y la interceptación de comunicaciones, transacciones de droga y redes de extorsión lideradas por alias Chiqui.
El expediente judicial detalla que Martínez Flores mantenía comunicación constante con otros cabecillas del grupo a través de mensajes y notas de voz. Incluso se le atribuye la coordinación de acciones violentas como el uso de explosivos contra fuerzas del ejército en América del Sur.
